martes, 14 de febrero de 2012

Esas extrañas letras: ele o pe de

Hablando recientemente con una buena amiga sobre la implantación de un sistema de LOPD en una empresa de servicios socio-sanitarios, me han venido a la cabeza unas cuantas cosas que he detectado durante estos años en el ámbito en el que yo me muevo.

Más allá de que los profesionales de la salud con bata blanca escriban menos de lo debido en las HHCC de los pacientes ( muchas veces no sé si por vagancia o por que no saben escribir), hay que ser muy consciente de con qué tipo de datos estamos tratando.

La correcta aplicación de las medidas que nos impone la AEPD no están ahí solamente para recaudar de vez en cuando (tampoco se puede negar esto), si no que son algo con lo que todos nos sentimos amparados. No sólo los pacientes que religiosamente firman esas “hojas de la eleopedé”, si no todos los profesionales sanitarios, administrativos, médicos, enfermeras, personal de limpieza, etc...que de una forma u otra tenemos nuestros datos personales en directorios de empresa, fichas u otros formatos. Todos somos empleados por cuenta ajena, autónomos o personal en prácticas, pero todos tenemos un derecho sobre el correcto tratamiento que se da a nuestros “datos de carácter personal”.

No es necesario que sepamos lo que significa Documento de Seguridad, Fichero de Gestión de Personal, Responsable del Fichero o Encargado de Tratamiento, tan sólo necesitamos saber que nuestros datos son nuestros y debemos de asegurarnos de que se tratan de la forma correcta.

Un práctica habitual que hago yo desde hace años es observar / escuchar siempre las referencias a la protección de datos antes de decir / escribir los míos en un portal web, en una red social, en una encuesta de satisfacción o en una llamada a un call center.

El refranero español para esto es muy sabio: “más vale prevenir”.

  

viernes, 3 de febrero de 2012

Venticuatro / Siete

Urgencias 24 horas: de sanitarios y no sanitarios.

Con la utilización cada vez más activa de las tecnologías de la información, hemos llegado a un punto en el cual los no sanitarios tambien cubrimos 'el servicio' durante las venticuatro horas del día.

Un paciente entra por la puerta de urgencias solicitando atención inmediata debido a un accidente laboral o a una caída fortuita mientras competía en la carrera pedestre de turno.
Lo mismo sucede cuando en nuestro smartphone o tablet nos llega esa noticia de última hora o nos mencionan en un tweet.

En ambos casos es necesaria una respuesta rápida: el paciente necesita una exploración meticulosa por parte del médico y la enfmera, mientras al otro lado de la red, esa persona anónima pero a la vez conocida espera una respuesta a su tweet.

En la atención sanitaria urgente se deja un informe médico de la visita y si se ha respondido a las espectativas del paciente, este comunicará su buena experiencia con por lo menos 3 personas.
En la comunicación a través de la red, nuestro tweet o nuestra noticia en la web, dejará un rastro en forma de marcador o lista, con lo que el número de followers o visitantes se ampliará.

Con ello también lo hará el número de potenciales pacientes que acudan a nuestro servicio de urgencias despues de haber sufrido un accidente laboral o una caída fortuita mientras competía en la carrera pedestre de turno.

Urgencias Social Media #24 horas.


Vítor Pumariño

miércoles, 1 de febrero de 2012

Unidad de Riesgo Cardiovascular



 Las enfermedades cardiovasculares son las enfermedades que afectan al corazón (infarto de miocardio,…), cerebro (ictus cerebrovascular) o a la circulación de las piernas (claudicación vascular). Son importantes por ser muy frecuentes y graves; constituyendo la principal causa de muerte en nuestro país. La probabilidad de tener una de esas enfermedades depende en gran medida de la existencia de factores de riesgo cardiovascular; fundamentalmente la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes, el sobrepeso/obesidad o el tabaquismo.

   Para reducir al máximo la probabilidad de morir o enfermar por una enfermedad cardiovascular, es precisa la evaluación sistemática e integral de todos esos factores de riesgo.

En ese sentido la unidad de riesgo cardiovascular del Hospital de la Reina proporciona los medios adecuados para cuantificar el riesgo cardiovascular y posteriormente tratar de manera conjunta los diferentes factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, colesterol, diabetes), así como promocionar hábitos saludables (dieta adecuada, práctica de ejercicio físico, evitar hábito tabaquito).




Cartera de servicios o prestaciones:

·         -Valoración integral del riesgo cardiovascular.
·         -Tratamiento médico de los factores de riesgo vascular.
·        - Medidas antropométricas (estatura, peso, perímetros, índice de masa corporal).
·        - Monitorización ambulatoria de la presión arterial durante 24 horas (MAPA).
·         -Electrocardiografía.
·         -Ecocardiografía.
·       -  Índice tobillo / brazo (ITB).
·        - Fondo de ojo.


 Hospital de la Reina, hospital Ponferrada



jueves, 5 de enero de 2012

Especial Navidad Bierzo 7


En una época en la que los niños son en muchas ocasiones el centro de estas festividades, me gustaría que nos dieses unas pautas a tener en cuenta para nuestra actuación con respecto a ellos.

Teniendo en cuenta que la rutina de los niños cambia durante las fiestas navideñas, ya que son las primeras vacaciones largas desde el comienzo del colegio al principio del curso, unido a las emociones que el niño siente en estas fechas, debido tanto a los regalos que recibe como al ambiente familiar que se respira y también por la desaceleración del ritmo habitual del niño; todo esto influye en su comportamiento y en su estado de ánimo. Lógicamente, las actitudes de los padres respecto al niño deben adaptarse a estas circunstancias. Además, durante las navidades, es posible que también los padres puedan disfrutar de unos días de vacaciones durante estas fechas, con lo cual pasarán más tiempo con los niños. Todo esto facilita un espacio para que los padres puedan dedicar tiempo para estar con sus hijos, prestándose a compartir juegos con ellos, dado oportunidad con ello a que ambos, tanto el adulto como el niño, puedan hacer que esta experiencia sea maravillosa. También pueden surgir enfrentamientos entre los hermanos debido a que estos pasarán más tiempo juntos, por lo que la labor de contención, tanto por parte de los padres como por parte de los cuidadores durante estas fechas también será necesaria, no olvidando la necesidad de poner ciertos límites en este sentido, adoptando un papel mediador entre los conflictos de los niños.

Cómo debemos actuar en relación a los regalos? ¿Se debe poner un tope a sus peticiones (un número concreto de regalos que pueden pedir o esperar…)?

Cuántas veces hemos oído decir a nuestros padres “Mi madre me regalaba unos calcetines para reyes y era la niña más feliz del mundo” o “Me parecía maravillosa la muñeca de trapo que mis padres me regalaban en reyes”. Parece ser que nuestros padres disfrutaban mucho más y eran más felices con muchos menos regalos. Y por lo visto debe ser verdad, porque ahora, aunque la oferta de juguetes es infinita, si es cierto que los niños no disfrutan tanto de ellos, quedando seguramente arrinconados a los pocos días. Y es que, de verdad, hoy día esas necesidades han cambiado. O mejor dicho, nos han hecho creer que han cambiado. Desde mediados de Septiembre, los medios de comunicación, sobre todo la televisión, se encargan de crear necesidades en los niños que realmente no tienen, intentando que interioricen el mensaje “tienes que tenerlo, debes conseguirlo, etc. …”. Lo que consiguen con esto es que, tanto los padres como los niños, terminen creyéndose que realmente es necesario tenerlo todo, y que si no se tiene no se va a estar satisfecho al 100%. Por otra parte, el conceder a los hijos todo lo que pidan, puede ser una conducta por parte de los padres para lavar su conciencia, como compensación por el poco tiempo que pasan con ellos, teniendo en cuenta que hoy día, tanto el padre como la madre trabajan y tienen que cumplir con un horario laboral.  En mi opinión, no se le hace ningún favor al niño llenando su habitación de juguetes. Respecto a si se debe poner un tope a sus peticiones, en mi opinión creo que  un exceso de regalos es perjudicial para el niño ya que,  puede provocar que estos entren en una especie de espiral en la que cada año el número de regalos debe ser mayor. Además, esto puede provocar que los niños de hoy se conviertan en adultos insatisfechos y por eso es conveniente y necesario que los padres acostumbren a sus hijos a convivir con la frustración de manera que, cuando en el futuro no puedan conseguir lo que quieran o encuentren dificultades para conseguirlo, no se rindan y no se vengan abajo. El hecho de que un niño no tenga en navidad un regalo determinado no es motivo para que este pueda desarrollar un trauma psicológico, mientras que el tener todo lo que desean, puede convertirles en adultos insatisfechos e insaciables.

Debemos ‘dirigirles’ hacia un tipo de regalos concreto o seguir sus preferencias?

En mi opinión, no se trata de, o bien respetar sus preferencias, o bien dirigirles hacia un tipo de regalos concreto, sino combinar ambas tendencias. Con esto quiero decir que a la hora de elegir los juguetes de nuestros hijos debemos tener en cuenta sus preferencias sin tener en cuenta, por ejemplo, el sexo de nuestros hijos y sí teniendo en cuenta su edad. Ante la elección de los regalos que queremos hacer a nuestros hijos, y concretamente a la elección entre un juguete educativo o lúdico, ante todo debemos elegir un juguete lúdico ya que, todos los juguetes educan  en distintas facetas de la personalidad del niño, no actuando sólo en el aspecto cognitivo, sino que también actúan en algo tan importante como el desarrollo motor, las habilidades sociales, el desarrollo del lenguaje, la afectividad y la imaginación; muchas veces  disminuida debido a que el niño se convierte en espectador por la sofisticación de los juguetes de hoy en día. Respecto a la edad, es necesario que el juguete se adapte a la edad del niño para que éste pueda aprovechar al máximo las ventajas que les ofrece el juguete en cada etapa de la vida del niño.
Otra cuestión importante a la hora de elegir el juguete es si elegimos juguetes para “niño” o “niña” o elegir los juguetes preferidos de nuestros hijos sin tener en cuenta el sexo de estos. En mi opinión, no debemos imponer a nuestros hijos perfiles de comportamiento, ya que estos tienen derecho a ser educados del mismo modo evitando las desigualdades en este sentido desde que los niños son pequeños. Por ello, recomiendo que los padres no diferencien entre sexos y que fomenten el juego común entre niños y niñas, siempre que estos quieran. Es necesario saber y tener claro que el hecho de que, por ejemplo, uno niño juegue con muñecas no supone la adopción en el futuro de un rol erróneo, ya que este temor no tiene ningún fundamento.

Ante la posibilidad de que haya peticiones de regalos caros, y más en tiempos de crisis, ¿cómo debemos actuar?

En los tiempos de crisis que corren, es importante que los niños entiendan lo que significa la crisis y que no siempre se van a poder cumplir todos sus deseos. Por ello creo que es necesario hablar con los niños acerca de esta problemática. Los niños deben ser conscientes de que no siempre se puede obtener lo que se desea, tanto en relación a los regalos de navidad como en la vida en general, así como que el conseguir el mejor juguete o el juguete más caro, no está relacionado de ningún modo con que sea más feliz. Es necesario hacerles entender que con otros juguetes más baratos se puede disfrutar igual e inculcarles el aprecio hacia las cosas pequeñas. Un consejo útil sería pedirles a los niños que escribieran dos cartas a los Reyes Magos o a Papá Noel. En una de ellas pedirían cosas baratas (juguetes sencillos, pinturas, tebeos, cosas necesarias como ropa…) y en la otra los juguetes que le gustaría obtener para cuando haya pasado la crisis. De este modo, los padres siempre pueden elegir los regalos adecuados evitando e intentado que el presupuesto familiar se desequilibre.

Hasta cuándo y de qué forma se debe mantener en ‘secreto’ la identidad de los Reyes Magos? (Teniendo en cuenta además que el colegio es la principal fuente de información a este respecto)

Es realmente bonito ver como nuestros hijos mantienen su ilusión en la creencia de que existen los reyes magos. Los padres disfrutan viendo cómo el niño conserva la inocencia durante los primeros de su vida y cómo viven la navidad con ilusión por la llegada de los Reyes Magos o Papá Noel. Inevitablemente, algún día esto llega a su fin y tarde o temprano los niños se enterarán de que los Reyes Magos o Papá Noel no existen. Pero, ¿Cuándo es el momento adecuado para desvelar el secreto? Principalmente no es aconsejable desvelar la identidad este secreto cuando el niño está un una fase del desarrollo en la cual aún es inmaduro para entenderlo, ya que el niño debe poder comprender el sentido de la tradición cultural o religiosa en la que se encuentra inmerso dicho secreto. Posiblemente, cuando llegue el momento adecuado, lo ideal sería mantener una conversación con el niño, un momento lejos de la Navidad, enseñando todo el significado de este secreto, intentando que el niño, que cree ciegamente en los reyes magos, no crea que los padres le están engañando. Por ello, es importante esperar a que el niño se encuentre en un momento del desarrollo evolutivo adecuado, para que pueda entenderlo. Por otra parte, otro motivo para desvelar el secreto a los niños, es hacerles conscientes de los verdaderos valores morales de la sociedad y del significado del este secreto, evitando así que este caiga precipitadamente en un consumismo puro y duro.
Lo más habitual es que el niño se entere del secreto a través de los compañeros del colegio. Si esto sucediera, lo mejor es admitirlo con naturalidad, explicando al niño que todos hemos niños y que llegado el momento hemos descubierto ese maravilloso secreto.

Cómo se les puede potenciar el sentido de la solidaridad en la época más consumista del año?

La Navidad es quizás la mejor época del año para fomentar la solidaridad en nuestro hijo. Es el momento para inculcarles que no todos los niños son afortunados en estas fechas y que hay niños que no tienen la suerte de tener juguetes como ellos ni tampoco comida o ropa, es decir, que la Navidad no son unas fechas felices para todo el mundo, puesto que hay niños que carecen absolutamente de todo e incluso hay niños que han perdido a sus sus seres queridos y que no tienen a sus padres ya con ellos. Por ello, puede ser una buena idea el inculcarles el compartir, por ejemplo, los juguetes que ellos ya no usan con niños menos afortunados que ellos. Podemos pedirles que nos acompañen a asociaciones, como por ejemplo, Cáritas para que ellos mismos sean los que donen sus juguetes a los niños menos afortunados, haciéndoles ver que este gesto tan generoso dice mucho acerca de ellos mismos y que realmente es un acto valioso que les ayudará a ser mejores personas cuando sean mayores. También sería buena idea hacerles incluir en la carta a los Reyes Magos, algún juguete para estos niños que no tienen nada y alabar este acto de manera que el niño sienta que es solidario y que eso está bien.


Y ya que en estas fechas ellos tienen vacaciones y muchos padres no, ¿cómo se debe dividir su jornada diaria para que además de descansar y jugar tengan también tiempo para otro tipo de actividades como hacer deberes (si es que los tienen desde el colegio o si no por iniciativa de los padres), leer o ayudar en casa?


Al igual que en las vacaciones estivales, en las fiestas de Navidad es importante encontrar y mantener un equilibrio entre el descanso y los deberes del colegio, es decir, teniendo en cuenta que todavía queda mucho curso lectivo por delante, los niños deben seguir haciendo deberes, bien los que les hallan mandado en el colegio o bien por iniciativa de los padres. Para ello, es necesario establecer una rutina diaria de horarios, durante los cuales habrá establecidos periodos de descanso y periodos de trabajo, aunque siempre desde un punto de vista flexible, ya que al fin y al cabo el niño está de vacaciones. Para llevar esto a cabo con éxito, en mi opinión es necesario que durante los primeros días de las vacaciones de Navidad, el niño se dedique a descansar y a disfrutar del ambiente navideño, procurando que el niño no piense en las obligaciones del colegio. Pasados unos días, quizás durante la última semana de vacaciones, sería buena idea que el niño se fuera adaptando progresivamente a los horarios y la rutina lectiva, por lo que poco a poco deberá ir adquiriendo de nuevo los hábitos tanto a nivel de trabajo, como de comidas y horarios. Evidentemente esto no es fácil teniendo en cuenta que la mayoría de los padres siguen trabajando durante la época navideña, con lo cual los padres deberán hacer un esfuerzo para supervisar las tareas que sus hijos han realizado durante su ausencia, dejando el tiempo que padres e hijos estén juntos para disfrutar plenamente de la Navidad. También es una buena idea motivar y reforzar el trabajo del niño de manera que el momento de actividades gratificantes para este se convierta en una recompensa por el trabajo realizado por la mañana.


Entrevista a D. Javier del Valle Cuadrado, Psicólogo del Hospital de la Reina